Tamogante en Acoran

Tamogante en Acoran. (De *tamogant n Aqqoran, prop. nom.)

= lit. Mujer que está a disposición o al servicio de Dios.

1. loc. det. GC. ant. desus. Rel. Santuario, casa sagrada, templo. Expr. t.: tamogante eh Alcoran, ta­moganteen Acoran.

FUENTES

§ «Hebbero medesimamente case de’vergini aguisa di monasterio, dette Tamogonte en Acoran, cioe Tempio di Dio» [Torriani (1590, XXIX: 32v) 1940: 106]. N. B. En la traducción alemana, Wölfel (1940: 107) traslada: «Tamogante en Acoran», por lo que la cita de Torriani ofrece simplemente una errata de impresión.

§ «Entre las mugeres Canarías avía muchas como religiosas que vivian con recogimiento y se mantenían ysustentaban delo que los nobles les daban, Cuías casas, y moradas tenían grande i preeminensías, y diferensibanse delas demas mugeres en que traian las pieles largas que le a rastraban, y eran blancas: llamabanlas magadas: los malhechores que se acogían asus casas, no eran Castígados. Alas Casas llamaban Tamogante en Acoran, quees decír, casa deDíos» [Abreu (ca. 1590, II, 3) d. 1676: 41v].

§ «Las casas de mujeres religiosas era sagrado para delínquentes; llamabanlas Tamogante enAcoran, que signi ficacassadeDios» [Gómez Escudero (ca. 1484) 1934: 69v].

§ «Tamogante eh Alcoran» [Gómez Escudero (ca. 1484) 1879: 49v y 1936: 86r].

§ «Tamoganteen Acoran» [Glas 1764: 69].

§ «[Canarian Dialect.] Tamoganteen Houʃes. [Shillha.] Tigameen» [Glas 1764: 176].

§ Cf. «Era sagrado tambien las cassas de las Maguas, que los españoles llamaban Mari Maguadas; era una serca depared Cassas, y Cueba avitacion de muchas Doncellas desde catorse hasta treinta años porque despues si querian casarse podian salir, que alli nadie pena dela Vida les podia hablar» [Marín 1694, II, 18: 74v].

N. B. La descomposición morfológica del primer enunciado de esta locución, tamogant, plantea interesantes consideraciones semánticas (cf. Taïfi 1991: 158, 161 y Destaing 1938: 234). La expresión tam-G·N-t o ta-M·G·N-t, adj. abs. f. sing., evidencia cierta relación entre las formas verbales [G·N] gen / jen, ‘dormir, acostar(se)’ y [G·N·Y] ggany, ‘aguardar’; pero, además, pone de manifiesto una conexión lógica entre la situación de la ‘mujer que está a la espera o que depende de otra persona’, tamganit o tamegganit, y la ‘mujer que se prostituye’, tameggant, [(M)·G·N·(Y)]. Es decir, el análisis demanda aquí un sujeto personal antes que un inmueble sagrado, una ‘casa de Dios’. Algo que puede hacer pensar en que se toma a las vírgenes allí alojadas como referencia de la denominación atribuida al inmueble sacro. Pero ésta es sólo una contradicción aparente: «Quelquefois aussi, la pierre est considérée comme une sainte en prière, comme chez les Iflissen, les pierres dites ‘tazellut’ à Tamdäšt ‘bu’abada tamoqqrant’ — la grande servante (de Dieu) […]» (Servier 1985: 20).

En la tradición cosmogónica amaziq, la piedra o la roca, concebida como esa santa que ora, residencia del alma vegetativa (nefs) de los muertos y representación del principio femenino de la esencia humana, también existe como la morada de Dios: «la pierre est une maison-Dieu», mientras que «la montagne sera considérée dans certains cas, comme un lieu tout particulièrement favorisé par la présence des Invisibles» (Servier 1985: 20-21). Exactamente como ocurría, por ejemplo, en la isla de El Hierro:

[…] y a estos sus Ydolos, ó dioses no los tenían hechos de alguna matería, síno solamente eran yntelectuales, fíngíendo que su havítazíon, y lugar para hacerles bíen era en dos peñascos cumplidos a manera de mojones, que estan enun termíno que llamaban Bentayca, que oy llaman los santillos delos antíguos, y que despues de oydos, y cumplido el ruego se subían al cielo [Abreu (ca. 1590, I, 18) d. 1676: 24v].

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Vide tamoganteenAcoran.