tabaiba

tabaiba
De *tabāba, s. f. sing.

*ā > ai, alargamiento por contraste de la vocal larga.
B

1. f. ant. Bot. Nombre genérico de varias plantas pertenecientes a la familia de las Euforbiáceas (Eu­phorbia balsamifera, E. obtusifolia, E. regis-jubae, E. bravoana, E. atropurpurea, E. mellifera). Expr. t.: tabaiva, tabaliba, tabayba, ta­bayua, tabayva, taybayba, thabbayba, tobaiba, tobaibo, trabaya, tu­bayba. Ú. t. en América y Madeira (tabaibo). Cf. apu.

§ «[…] vn solar para hacer vna casa juntamente con la de vuestro cuñado e vuestra madre de aquella parte con su corral de ganado e como se da alos otros vecinos e mas vos do çinco cahizes de tierra de ſequero de aquella parte de vn barranco donde esta vn mocan que eſ en heneto hacia rriba vera del barranco del miſmo mocan adonde esta vn camino quetraviesa el dicho barranco que està cabe el dicho camyno vnas tabaybas […] [20-I-1503]» [DpT, lib. I, 28-III-1506].

§ «Vi olmos y buxos y balos sabinas, / vináticos, palmas, scipreses, laureles, / vi plátanos, cedros y linaloeles, / vi thiles, thabbaybas, también azeuinas, […]» [Díaz Tanco (1531) 1934: 21].

§ «[…] comiam a carne crua por não ter fogo, e agora assada e cozida, depois que o tiveram, ou inventaram fazer com dois paus, um chamado teinaste, que é rijo, e outro tabaiba (de que se faz o visgo), que é brando, roçando um no outro» [Frutuoso (1590, IX) 1966: 76].

§ «Adiante está o Verodal, e Figueiral, de figueiras de inferno, que chamam tabaibas, e as Covas Fragosas, que chamam Velhas, onde se recolhiam os islenhos na rocha» [Frutuoso (1590, XVI) 1966: 125].

§ «Otro arbol pequeño ay llamado Tabayba, que sajado echa de si una leche muy blanca» [Espinosa 1594, I, 2: 13r].

§ «Produzen ſus eſpeſos y altos Montes / Alamos, Cedros, Lauros, y Cipreſes, / Palmas, Lignaloeles, Robres, Pinos, / Lentiſcos, Barbuçanos, Palos blancos, / Vinaticos, y Tiles, Hayas, Breços, / Azebuches, Tabaybas, y Cardones […]» [Viana 1604, I: 3r].

§ «Hauía entre los Canarios distinción de nobles y villanos; los nobles trayan barua larga, y cabello crecido, y no les hera permitido matar ni guizar carne, que los uillanos heran obligados a se la matar y guisar, y estos villanos no trayan barua ni cabello / y es de considerar con qué instrumentos se lo quitauan, porque no se aberiguó quen toda la tierra se hallase cossa ni instrumento de hierro, y así la naturaleza les dispuso con qué cortársele, que hera con un betume que hazían de un árbol que llaman tabayua silvestre y de otro de cardón. Estas materias de árboles dan, hiriéndolos, vna destilación blanca y algo pegajoza, y la disponían con tal templanza que la hacían como una massa blanda, y ella en sí es tan fuerte, que untándose con este género se arranca todo el pelo, […]» [López de Ulloa (1646) 1993: 313].

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Foto: Tabaiba amarga (Euphorbia regis-jubae).